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Madres sin culpas

Posted at 25 julio, 2014 | By : | Categories : Maternidad,Novedades | 0 Comment

Cuando nos convertimos en madres, nuestras emociones cambian, asumimos en forma natural y responsable, el dedicarnos tiempo completo a nuestros hijos. Muchas de nosotras, diría la mayoría, dejamos de vivir sueños, de sentirnos mujeres, relegamos ese rol y dejamos paso exclusivamente a la madre.

Focalizándonos sólo en la maternidad, cometemos un grave error porque si nosotras no estamos bien, en armonía y felices, no podemos transmitir a nuestros hijos plenitud, congruencia, valores y un ejemplo a seguir.

Podemos ser madres y mujeres a la vez, buscar un tiempo para nosotras aunque al principio resulte complicado. Algunos ejemplos sencillos pueden ser: tomar un baño de inmersión, hacer alguna actividad física, juntarse con amigas ó ir a la peluquería. Hay que priorizar las actividades. Al sentirnos más relajada y menos exigida, estamos en mejores condiciones para disfrutar de nuestros hijos.

Vivimos bajo muchas presiones, todo el tiempo parece que tenemos algo que demostrar: sí podemos trabajar, sí podemos llegar a cargos más altos, sí podemos ser mamás perfectas, sí podemos ser esposas amorosas. Está en nosotras marcar las pautas, no dejar que la culpa nos determine. La verdad es que las madres reales no tienen mucho tiempo, fallan en muchas cosas y siempre están aprendiendo. Es por ello que necesitamos lidiar con la culpa, manejarla de una manera saludable, no dejar que nos sobrepase.

Por naturaleza las madres vivimos en cierta manera a través de nuestros hijos, estamos pendientes de sus necesidades, dejando en el camino muchas aspiraciones, metas, cuentas pendientes. Con esta forma de crianza no le ayudamos a crecer, debemos entender que tanto ellos como nosotras, necesitamos vivir otras experiencias, que nos reconforten y estimulen para poder desarrollarnos y compartir. De la otra manera, priorizando solo nuestro rol de madre, estamos creando la falsa premisa que somos indispensables y omnipotentes.

Trabajar las emociones, conectarnos con nuestros deseos y limitaciones nos permite ser madres responsables y sin culpa. Si no hacemos esto, seremos “esclavas”, de nuestro propio error.


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